7 personas no deben opinar en la crianza de sus hijos

Toda mujer conoce el peso de un presentimiento cuando se convierte en una madre. La avalancha de consejos, sugerencias, diagnósticos y evaluaciones viene desde todos los lados, incluso de parientes lejanos y extraños.
La mayoría de las personas tienen buenas intenciones en sus consejos, pero eso no quiere decir que usted debe prestar atención a ellos. Saber discernir entre los consejos y responder con firmeza y con educación de acuerdo a cada situación son comportamientos clave para hacer valer su posición sin perder la clase e incluso daño a alguien cercano o familiar.

7 personas que opinan en la crianza de sus hijos y cómo manejarlos

La intimidad a través de la convivencia genera afecto y el afecto genera cuidados. Cuando gustamos de alguien queremos lo mejor para esa persona y queremos verlo bien y feliz, por lo tanto, a menudo compartimos experiencias y hasta intervenimos en ciertos comportamientos cuando somos padres.

1. Los abuelos
Los abuelos son las principales personas que opinan en crianza de los hijos, que en cierta medida puede dar confianza a los padres, sin embargo, cuando la intervención es exagerada, el estrés puede traer la sensación de incapacidad de los padres para sus hijos.

Otro riesgo es la ruptura de los lazos familiares, simplemente porque no hay acuerdo entre los puntos de vista. En estos momentos la mejor manera de enfrentar la situación es hacer hincapié en que son los padres, y que le gustaría probar otra posibilidad, pero que revisarán lo ofrecido en otro momento.

2. Amigos no tienen hijos
A menudo, estos amigos creen que saben lo que es mejor para usted y sus hijos sólo por el simple hecho de que te conocen. Explicar su punto de vista como madre instruyendo la conversación para que la persona entienda cuando es necesario mucho más práctica que la teoría puede ser suficiente para evitar comentarios no deseados en el futuro.

3. Colegas de trabajo
Es normal hablar con colegas de trabajo sobre los más variados asuntos, incluyendo la familia y los niños. Aun siendo perfectamente normal que se aburra con ciertos comentarios de personas que sólo tengan una relación profesional, es importante recordar que la persona solo puede estar queriendo ser empática, buscando familiaridades.

Acepte los consejos con una sonrisa y diga como prefiere hacerlo a su manera. Después de todo, hay miles de detalles acerca de su familia que sería imposible que alguien pueda saber sin la socialización. Manténgase firme en su postura, pero mantenga su trabajo y buenas relaciones con sus colegas también.

4. Profesores de su hijo
Aunque el maestro es responsable de la educación de su hijo mientras está bajo el techo de la escuela, la evaluación que puede ser capaz de hacer está restringida a la escuela, es decir, no debería opinar en la forma como educa a su hijo, excepto en algunos casos. Tenga una conversación franca con el maestro o incluso la dirección de la escuela si es necesario. La escuela no debe ser responsable de la formación de la personalidad del niño, este deber (y derecho) corresponde a los padres. Así que tenga cuidado y no tenga miedo de interceptar cualquier opinión no solicitada.

5. Padres de los amigos de la escuela
Recoger a los niños en la escuela puede ser un ejercicio de paciencia para algunos padres. No, no me refiero a la puerta lleno de padres concurrido como en una subasta de la bolsa de valores. Me refiero a situaciones inminentes, donde en cualquier momento se puede escuchar lanzar al aire un “consejo mágico”. A menudo, la sonrisa y el silencio son la mejor combinación.

6. Familiares
Además de los padres, hay tíos, tías, primos, primas, cuñados, hermanas, sobrinos, padrinos y más una multitud de personas que componen su familia. Todos quieren opinar un poco de lo que saben y quieren mostrar atención. Pronto, todos ellos te van a dar cualquier tipo de asesoramiento sobre la forma de criar a sus hijos en algún momento de su vida.

Al igual que en el caso de los abuelos, es importante tener cuidado en la elección de las palabras para dar consejos, pero la importancia de mantener su decisión con soberanía es el mismo. Hable acerca de su punto de vista, pero no se extienda. La decisión es suya y no debe mostrar que es discutible.

7. Personas en la calle
¿Qué hacer cuando estás en la cola del banco, su hijo llora por estar impaciente e incluso antes de que él puede calmarse, la amable señora en la parte delantera gira para brindarle mil soluciones y posibles diagnósticos? Para muchas madres esta hipotética situación es la peor envolviendo sensaciones sobre la crianza de los niños. Si no conoces a la gente, tendemos a ser más grosero y menos comprensivos, sin temor a sufrir daños. Hablar lo que piensa en ese momento es casi instantánea y la respuesta puede ser inevitable.

Para evitar estos momentos, la táctica de la sonrisa funciona bien. Al rechazar el consejo con una mirada y respuestas cortas puede prevenir que la conversación no deseada se extienda, además de "educar a un adulto" en relación con otras madres.

Ser padre y madre es complejo y ningún niño viene con instrucciones. Escuchar la experiencia de otros puede ser importante y de gran valor, pero todo con límites y en la medida posible.

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